Robert Kirkman ha conseguido en poco tiempo pasar del anonimato, a codearse con el star system del cómic americano. Si tenemos en cuenta que su debut se produjo hace relativamente poco (en el año 2000 hizo
Battle Pope que levantó ampollas al contar la historia de un Papa bebedor y mujeriego), hay que decir que la ascensión ha sido rápida y constante.
Tras trabajos puntuales para
Image Comics (Superpatriot y Tech Jacket) se le iluminó (aun más) el ingenio y dio a luz
Invencible, uno de los mejores cómics de superhéroes de los últimos tiempos con el que las grandes editoriales clavaron sus ojos en este joven guionista. Además también es suya la serie
Los Muertos Vivientes junto con el dibujante
Charlie Adlard, que a pesar de no tener tanta repercusión como Invencible, es una obra a tener muy en cuenta.
Después de eso ha recibido múltiples (y no es una forma de hablar) encargos por parte de la
Marvel (Capitán América, Marvel Knights: 2099, Fantastic Four: Foes, Marvel Team-Up, Ultimate X-Men, o el serial Marvel Zombies, donde los buques insignia de la casa de las ideas se convierten en muertos vivientes)
Y lo último que nos llega desde los USA es que en la actualidad reparte su tiempo entre las dos niñas de sus ojos, o sea Invencible y Los Muertos Vivientes, los guiones para los Ultimate X-Men y el Hombre Hormiga, y ahora también está a punto de caramelo su nueva serie de la que es creador también:
The Astounding Wolf-Man o lo que es lo mismo El Asombroso Hombre Lobo. Esperemos que tanto trabajo no disminuya la calidad de sus guiones, que hasta ahora son una delicia para los buenos paladares.